
Y es que aún recuerdo los días en los que llevaba al colegio 25 centavos en la bolsa y con eso refaccionaba (bueno talvez con un poco más, digamos… 30 centavos) aquellas cochinas pizzas que vendían sacadas de una caja de duropor y envueltas en una bolsa plastica , pero más recuerdo cuando habían ocasiones en las que San Juan bajaba el dedo (no me portaba muy bien pues…) y me daban 1 quetzal, ver aquel billete verde y mejor aún, llevarlo, lo hacía sentir a uno que realmente llevaba dinero para poder gastar en otras chucherías.
Conforme el tiempo fué pasando esas mismas cochinas pizzas llegaron a costar 1 Quetzal y con eso a esa edad, fué la prueba de que el Quetzal había perido su valor adquisitivo, lo que antes comprábamos con una choca ahora era con 1 Quetzal. Por consiguiente era más común ver y menospreciar al quetzal de don Chema debido a sus visitas pasajeras en nuestros bolsillos, y su preciado lugar lo llegó a tomar don Justo con su billete morado, y asi fué pasando sucesivamente con otros billetes hasta llegar al famoso billete de 100, conocido hasta la fecha como el de 100 pesos, aquel que nos podía llevar a parrandear, invitar al cine, no a una traida si no hasta 3 o 4 en diferentes ocasiones, comprarse un CD (CD?… que es eso?) y otras cosas más, en pocas palabras era el “top of the line“, en fín eso fué en los tiempos de mi adolecencia.
Pero ahora hemos llegado al punto en que ya no tenemos denominación en papel moneda para representar nuestra devaluación, y no me refiero ante otra moneda (eso siempre a estado jodido en los últimos 25 años) sino a lo rápido que circulan esos billetes de “alta denominación” en nuestras billeteras y vemos reducido a nada lo que hacemos con ellos.
El congreso acaba de aprobar una ley para la emisión de billetes de más alta denominación, sin duda alguna porque con los que tenemos ahora hacen mucho bulto a la hora de mover las cantidades repletas de ceros que se manejan hoy en día, gracias a nuestra economía diaria que le gusta coleccionar cifras cada vez más.
Si trajeramos a una persona del pasado y viera que alguién en el 2008 gana 1000 Quetzales diría: “En el futuro todos tendrán sueldos de ministros”, no me extrañaría que algún día no menos lejano haya suledos de millones y un salario mínimo de 100,000 Quetzales, porque este dinero cada vez vale menos.
Pero esa es mi forma bastante frívola de ver la historia de la devaluación, por medio de las compras para artículos de mi satisfacción, pero… ¿que pasará con las personas que siguen cubriendo sus necesidades básicas con los costos de hoy en día y con las mismas cifras de 3 ceros de siempre, y si tienen suerte con un número del 1 al 3 al principio?. Y no es por ser negativo pero vendrán tiempos más difíciles para la economía, así que tendremos que ponernos muy creativos para poder generar fondos para poder vivir de ahora en adelante.
No me extraña ahora que el lema del gobierno actual, de entrada fué que iba a ser “un gobierno de los pobres”, ni modo todo mundo está mas pobre en tan poco tiempo. Aguante! como dicen los argentinos porque todavía quedan 4 años.
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